viernes, 24 de agosto de 2012

Hijos del zapping



Hoy he ido a la peluquería, para sentirme otra vez como una actriz de cine negro en las manos de Fess.

Soy una chica complicada, y con el pelo, no iba a ser distinto. Como con tantas otras cosas, hago un riguroso casting y una vez encuentro al mejor, no lo suelto. Los que me conocen bien lo saben y por eso van al mismo mecánico, al mismo dentista, al mismo japonés, al mismo gestor,.. al mismo de todo.

A Fess lo descubrí por casualidad al acompañar a un amigo a cortarse el pelo en un sitio para guiris. Acababa de llegar de Dubai a Barcelona, por amor, y aunque se dedicaba a la moda había fichado por ese local de barrio.

Desde entonces ir a la peluquería es un placer. En sus manos soy una diosa, y él, mi creador.

Hoy estaba soñador. Me ha dicho que se largaba en un mes a vivir a Londres. Bueno, he pensado, no está tan lejos. Iré cada tres meses. Pero no, piensa ir a allí a hacer dinero y luego quiere hacer dirección artística un año. En cuanto termine ese año su idea es mudarse a Hawaii a terminar su formación como submarinista (que no se él, pero tengo la misma certificación y no sabría volver sola ni a la superficie) y una vez fuese submarinista profesional, su idea es mudarse al sur de Tailandia donde unos amigos tienen un hotel.

Lo iba mirando mientras soñaba despierto y pensaba en qué momento se daría cuenta de que tenía un don con las mujeres muy cotizado y que oler a neopreno todo el día no compensaba nada, aunque fuese viviendo en el océano índico. Yo ya había hecho ese viaje mental antes. En mi caso era en el Sinaí y luego ya se vería.

- ¿Cuanto tiempo llevas aquí trabajando Fess?
- A year and eight months.

- ¿What do you think of local men?

- Very boring here sweetie.


Claro. Todo cuadraba. ¿Quién era yo para poner en duda sus fantasías teniendo esa edad cuando a mi me pasaba lo mismo? A los tres meses ya me sale el proyecto de turno por las orejas, y al año y medio tengo tal depre que lo mejor que puede pasarme es que me despidan. He sido productora, jefa de producción, reportera, redactora, científica amateur, viajera incansable y ahora ayudante de dirección. Y si mañana surgiese algo nuevo muy interesante para allí que me lanzaba.

Un año y ocho meses en el mismo trabajo es una eternidad.
Vivir sin amor en invierno, un suplicio.

Me acuerdo hace años que nos quejábamos de que no teníamos nada por lo que luchar. Ahora los tiempos han cambiado. O no sé si antes también pasaba y es algo que sólo notas sobre los 30. Quizás el reinventarse es necesario para los gays y para las mujeres sin hijos. Yo que sé. A lo mejor como el curro que hay no es para volverse loco, pues también se hace necesario ir variando. No lo sé.

Lo que si sé es que no voy a aceptar un trabajo fijo ahora mismo. Que la idea del libro sobre cineastas de ahora coge forma. Que me largo a Berlín a ver a Anaïs. Y luego a Madrid a trabajar. Que todo es posible. Que cuando me lavan el pelo se me activa el lado derecho del cerebro. Y que vuelvo a estar lista para todo.

Así que gracias Fess, por tantas revelaciones. Ha sido un placer conocerte.


Breve guía para los 30 años.




Hay momentos en la vida en los que me hubiera gustado que me pasase como al nuevo Ministro de Magia en los libros de Harry Potter. Justo al ser nombrado, el hombre llega a su nuevo despacho y antes de sentarse se le aparece el Guía Sabio de los Ministros de Magia. Le pone al día en cuestiones urgentes y le cuenta varios secretos, algunos un verdadero marrón, que le ayudarán en su mandato. Le dice además que si se ve muy apurado que le convoque, que le irá asesorando del tema.

Pues bien, hacer treinta años es uno de esos momentos donde estaría bien que te regalasen esta mini-guía, para ahorrarte sorpresas y tomar consciencia antes de que sea demasiado tarde.

Puntos a tener en cuenta:

1.- Tu cumpleaños. Cumplir 30 es una fecha que marca, así que prepara algo a tu estilo porque te acordarás de ese día y con quién estabas igual que te acuerdas del 11-S. Y sonríe, mucho, 30 sólo se hacen una vez, la siguiente serán 31, y la otra 32 y luego 33. Eres joven, aún.

2.- Tu salud física. Entras en una etapa donde las resacas se convertirán en dolores dignos de ir a urgencias.
La espalda no perdonará ni una sesión más marationana de series y te vendrá a ver antes o después la ciática, que es cuando se pinza el nervio ciático, a la altura de la cadera, y te han de pinchar voltarén y atiborrarte a myolastán.

Si aún cenas patatas chips y cervezas o comes chuches en los cines empezarás a notar un dolor agudo en el estómago y a observar una lengua blanquecina. Efectivamente, ya no toleras las guarradas igual. El dolor de estómago es signo inequívoco de envejecimiento.

3.- El tabaco. De repente tu entorno deja de fumar. ¿Qué les pasa? ¿Es una moda? ¿Van mal de pasta? No. Se llama madurez e instinto de supervivencia. A partir de los 30 fumar en las mujeres es una barbaridad. Puede ser que no te pase nada y puede ser, mucho más probable, que desarrolles un cáncer y no llegues a los 40. Aparte de los dientes amarillos, carcomidos y el aliento a cenicero.

3.b.- Las drogas. Por favor, ya. Es patético ver a una mujer hecha y derecha drogada. Ya está, ya lo has hecho. Además ahora necesitas más un vestido en condiciones que pagar 50€ por un nespresso en línea.

4.- Tu rostro. ¿Has oído hablar de las manchas faciales? ¿No? Pues en la próxima comida familiar excruta a tu madre/tías y abuelas. ¿Ves esas  manchas marrones? Son como muchas pecas juntas. Hasta ahora para ti eran impercetibles, pero te aseguro que si te salen a ti te las vas a ver como si tuvieses un alien pegado a la cara. Solución: NUNCA MÁS tomar el sol a las horas cancerígenas y sin protección 50.

5.- Los complejos. Me veo los brazos gordos, he engordado en la barriga, me ha salido un poco de celulitis, tengo venitas marcadas, se me ven ojeras, blablablabla… es el momento de que te pongas en la cabeza que todo esto va a ir a más, mucho más si no te pones las pilas, lo que es lo mismo a no beber alcohol a destajo, no fumar, comer bien y a las horas, dormir 8horas y hacer ejercicio. Ahora estás super buena, creéme, pero espera a los 35.

6.- Lo bueno (que también lo tiene): el trabajo. A partir de los 30 y casi sin darte cuenta has acumulado unos años de experiencia laboral en todos los sentidos. Ya has perdido trabajos, hecho un montón de entrevistas, tenido compañeros geniales y también sufrido arpías de oficina. A partir de ahora se te tomará más en serio y nadie se atreverá a ofrecerte un sueldo de mierda por debajo de los 1.000€. La veteranía se paga.

7.- El amor. Delicadísimo tema. Mi consejo es que te quedan 10 años si quieres ser madre, así que sin prisa pero sin pausa. ¿Quieres aprender francés, hacer un máster y visitar Sulawesi? Hazlo, ya.
Tema novios, es como el trabajo. Ya has pasado por capullos, has picado piedra, te has humillado, te han tratado como una princesa, has vivido con un chico, te has peleado con tres… Empiezas a saber lo que quieres y lo mejor, lo mucho que vales y eso pone.


Postdata: si alguien te suelta eso de “los 30 son los nuevos 20” no hables más con esa persona. Los 30 son los 30. El momento si no lo has hecho ya, de tomar las riendas de tu vida y hacer de ella algo significativo para ti y los demás, es decir, vivirla a fondo.


viernes, 30 de diciembre de 2011

Mini-manual de producción audiovisual.

O cómo triunfar en el show business catalán teniendo en cuenta 10 simples sugerencias.




Primera: Sé lo que quieras ser: si quieres ser productor ejecutivo, no hagas de runner, abre una empresa. Nadie va a ponerte en el sitio que sueñas ni va a ascenderte por tus méritos.

Segunda. Tu caché lo pones tú. Ídem que en punto 1: nadie va a pagarte más porque lo estás haciendo muy bien, te quedes hasta tarde o hayas cerrado un presupuesto por debajo.

Tercera. Nunca es cierto lo de "es que no hay más dinero". Nunca.

Quarta. No trabajes jamás gratis. Es anti de producción.

Quinta. Tu respuesta autómatica a todo es "sí" o "claro" o "por supuesto" o "esto suena genial, vamos a ello". Luego todo cae por su propio peso.

Sexta. Apúntate a un curso de protocolo zen, practica sexo antes de cada reunión o hazte actor/iz, pero, jamás te enfadarás, menos, con el director.

Séptima. Rodéate de los mejores o por lo menos, de los que tengan mejores recursos. Investiga, entrevistalos, piensa, y pon a la gente a prueba. Tener el mejor equipo es lo más importante, tómate el tiempo que haga falta aunque estés en algo que parezca que sea para ayer.

Octava. Tus figuras clave en rodaje: el jefe de producción y la ayudante de dirección.

Novena. Utiliza la información como te vaya mejor, recuerda que sólo tú tienes todos los puntos de vista.

Décima. Ahora que ya tienes el respeto gracias a la calma y buenhacer, piensa que el presupuesto es algo que nadie más conoce. Ése es tu poder.



*Todo este rollo vale la pena. Hacer cine o audiovisuales es un estilo de vida, no una profesión. Explicas algo que te inquieta y el hacerlo es muy artesanal y distinto. También es un tipo de vida gamberro, divertido, puedes ir vestido como te dé la gana, no hay horarios, no hay un sitio fijo, es emocionante, además conoces gente, viajas, te pasan cosas raras y queda genial decirlo en la barra de un bar.



viernes, 9 de diciembre de 2011

De bolsas, peluqueros, números y el puto síndrome pre-menstural.


He cambiado de peluquero. Ahora me pongo en las manos de Juan, que está especializado en pelo rizado. Juan es de aspecto curioso: pequeño y calvo por el centro de la cabeza y peinado con el pelo de un lado dejado crecer hacia el otro lado cubriéndosela. Se parece al típico chivato de rey malo de la Edad Media. O más exactamente, al Sr. Burns de los Simpson. Además de tener un don como estilista, el tipo es franco, humilde, majo y paciente. Me mola ir allí porque entienden de verdad la difícil relación que hay entre una mujer y sus ondas encrespadas.


El caso es que Juan está empeñado en no cortarme de largo e insiste para que lleve un melenón, pero en mi última visita, mientras él hacía de las suyas, yo miraba una revista del corazón donde salía lo del divorcio de Demi Moore (pobre, esto ya no lo levanta) y Penélope Cruz con un nuevo corte de pelo que según los periodistas “le sacaba 12 años de encima”. Ni más ni menos que doce. Pe posaba con el típico corte de flequillo larguito y melena un poco por encima de los hombros. Muy mona, y sí, la verdad es que la rejuvenecía.


- Juan, en un par de años, como ya seré un pelín mayor, querré que me cortes la melena, para parecer más joven.


- Vale. ¿Cuántos harás? ¿40?


Levanto la vista y flipo cuando veo su cara de total normalidad. Dios, lo pregunta convencido.


- Hombre, ¡cómo te pasas! ¿Me ves cara de 40?


- Bueno, quizás 40 no pero 30 tampoco tienes, ¿eh bonita?


Booooooom.


Crash.


Flasca!


Sinceridad sin alcohol mediante. Peor: la verdad a las 6 de la tarde.


Me miro al enorme espejo que tengo delante y veo una señora joven con una ojeras enormes. Vestida un pelín desarreglada. Y cara de susto, claro. Madre mía, pienso. Todos aquí lo saben: no tengo cara de 30.


Juan termina. Silencio total. Me levanto y voy al mostrador a pagar. No sé porqué pero pienso que quizás me harán una rebaja, por el digusto y eso. Pero no: “son 50 euritos” me dice la chica sonriente, con arrugas por toda la cara, vestida moderna y con pinta de excamarera ya madurita. Seguro que piensa que podemos ser amigas porque tenemos una edad parecida. Pago la cuenta y salgo de allí.


Ceno doble y me voy a dormir.


Por la mañana me miro en el espejo del baño. Tengo puntos negros, rojeces en la piel, arruguitas en los ojos y alguna marca en la frente, pero lo peor, con mucho, y es dónde se nota la edad en una mujer, son las bolsas y las ojeras. Es como si todo el malestar vital que puediese tener una persona se hubiese instalado en mi cara. Y como si no hubiera dormido en un mes.

Tengo unas bolsas enormes, negras e infladas fruto de la lotería genética y el sobrepeso, pero me digo a mí misma que estamos en el siglo XXI y que en el Corte Inglés es posible que me ayuden. Me visto y me voy directa.


Después de 1hora de investigación, aprendo que no soy la única con ese problemón y que debería estar usando unas cremas “preventivas” hace más de 4 años. También me enseñan que combinar en un mismo producto el tema de activar la circulación para relajar el ojo (y reducir así las bolsas) y combatir las arruguitas, no baja de los 180€. Deshecho pues el tarrito de crema Soluciones del Futuro SX y los parches Benéfiance con forma de pepino y puro retinol de Sisheido. Me cuesta aún más separarme de la perfección química hecha tratamiento de Sisley y cuando acepto que no van a rebajar el precio en enero de las cremas, me voy al stand de una conocida marca que no es de supermercado pero tampoco de yates.


- ¿En qué puedo ayudarte? Me pregunta la amable dependienta, señorita, vendedora, azafata o cómo narices se llamen en el Corte Inglés las mujeres que trabajan en esa sección.


Le suelto la verdad, a ver si se apiada.


- Hoy me he levantado y me he dado cuenta de repente de que tengo 34 años. Y que además se me notan en la cara. Llevo un susto en el cuerpo que no te imaginas.


Sonríe, me mira dulcemente, y por un momento creo que me va a abrazar.


- No sé qué ha pasado. Hace nada tenía 27 y ya no. Y me han salido estas terribles ojeras.


Me vende unas cremas de una línea con nombre científico y “activadoras de la juventud”. Me regala también un sérum que se ve que es la bomba y tiene un premio, algo así como el Oscar al anti-arrugas del año.


Salgo del Corte Inglés convencida en que voy a ser la mujer más aplicada sobre la faz de la tierra. Me pondré mis sérums cada 2 horas y recuperaré el tiempo perdido. Antes de que acabe el año, será imposible saber si tengo 31 o 31 y medio.


Al llegar a casa miro en internet remedios más plebeyos y naturales, por eso de complementar el tratamiento químico. Pone que aplicarse bolsitas de té frías o crema para las hemorroides son mano de santo. Tomo nota y de momento dejo todo el arsenal en el frigorífico.


Plinck-plinck.


Mensajito en el chat de facebook.


Uhm. Es mi nuevo amigo virtual de 23 años aspirante a escritor, algo deprimido porque está sin musa. Muy tierno él.


- Eh, chica, que me tienes abandonaíco. ¿Qué tal estás?


Ahora, mejor pequeño. Mi mente nos traslada a debajo de un edredón. Su cuerpo está tenso y sus besos son lentos y dulces. Me coge de la cintura y me acerca hacia él. Me gusta.


- Ya estoy de vuelta. ¿Qué haces el viernes? Quiero llevarte a cenar y a beber vino tinto. Tengo muchas cosas que contarte.


¿El viernes? Nada interesante. Igual que hoy, que ayer y que mañana.


- Bienvenido. Me encantará ir a cenar contigo y que me expliques cómo es el mundo ahí fuera.


Visualizo la piel de mis piernas, ahora tienen algún que otro agujero, las caderas son algo más redondas y siento a partes iguales un miedo y un deseo exarcebado. ¿Es posible querer a alguien 11 años mayor aunque por dentro tenga 27? ¿Es visible para los hombres que soy una treintañera desesperada? ¿Enrollarse conmigo es como probar un plato caro y raro, algo que sólo se hace una o dos veces en la vida?



Son las 7h de la mañana de un nuevo día y de mi nueva vida con sérum rejuvenecedor.


En vez de con hambre me levanto de la cama con la imperiosa necesidad de escuchar I got you babe.

A las 11h he escuchado 34 veces I got you, he leído el wikipedia de Cher, de Sonny y de Cher & Sonny y he escrito a Youtube para que pongan un botón de loop en sus visores. Luego he desayunado cangrejo picante a la plancha, un café con leche, un salmón ahumado y tengo en el horno unas alitas de pollo.


Tengo ganas de llorar y de que me abracen, pero no puedo llamar a nadie porque he pasado de todo el mundo 1 año entero. Me enrosco en la cama y veo non-stop 6 horas de series malas sólo interrumpidas para poner otra vez la canción. Juro en silencio que volveré a correr y no me esconderé en el sobrepeso. Justo caigo en que tengo las rodillas fatal y que me duelen un montón las lumbares.


Las 14.45h. Paso mi horizontalidad al sofá, que siempre da como más sensación de hogar y como que no haces tanto el vago. Está claro a estas alturas que por la ducha no voy a pasar pero quizás ir hasta el chino de enfrente sería bueno. Estirar las piernas. Notar el aire fresquito en la cara.


Bajo al chino. Sigo con un nudo en la garganta.


Ceno Crunch y Kinder Bueno a partes iguales. Mañana, seguro, dejaré de ser una looser; hoy soy víctima de las hormonas. Según el calendario del iphone faltan 3 días para la regla y este sinvivir parece un castigo de la naturaleza, diseñado para hacerte sentir culpable y mísera por no haber cumplido tu misión en la vida: reproducirte. Cada año que pasa es peor y más doloroso, y joder, está funcionando, hoy tengo ganas de quedarme embarazada de trillizos con tal de no sentir nunca más este vacío existencial.


34.


t-r-e-i-n-t-a-y-c-u-a-t-r-o.


Joder, no quiero imaginarme la regla a los 38. Me da que debe haber una tasa alta de suicidios en esa edad en mujeres solteras.


También tengo la teoría de que a las mujeres que no han sido madres, no están de novias y tampoco con la intención de ser madres tienen muchos más puntos de sufrir un cáncer mortal de pecho.


La gente de veintitantos se queja cuando cumplen años y pone cara de preocupación. “Ay Dios mío, me acerco a los 30”. Pero simplemente repiten lo que oyen, no tienen ni idea de por qué es tan fatídico acercarse a ese número. Nadie les ha contado que su degradación física está a punto de empezar y que el final de la misma se encuentra bajo el suelo. Sus años más bellos han pasado. El momento de posicionarse laboralmente, también. A ellas, su función en la tierra tiene los días contados y encima, su mejor momento, el cénit de su poder de atracción ya ha pasado. De repente, te levantas un día y tienes 34, una ojeras enormes, 6 kilos de más, un sueldo mediocre y la sensación de tener que poner una sonrisa forzada porque lo peor está aún por llegar.



Epílogo

Con mi juvenil amigo fuimos a tomar birras a un bar , hice de hermana mayor, de madre, de coach vital y a la cuarta cerveza, me fui a mi casa.



Canción para no salir nunca más de la cama:

I got you babe.



lunes, 22 de agosto de 2011

La Bridget Jones de la Movida.

No recuerdo la última vez que me puse tejanos. Bueno, MIS tejanos. Ésos que tardé dos meses en escoger después de un arduo casting por todas las tiendas de la ciudad. Una obra de arte hecha en denim de 180€ de la cual debería haber comprado otro modelo dos tallas más grande, porque estoy harta de llevar falda cada día.

Cuando bajo las escaleras para salir a la calle noto cómo se mueve arriba y abajo el volumen de mi tripa.

No sólo no he llegado a la operación bikini, sino que hasta los bañadores me quedan pequeños.

Evito mirarme en un espejo de cuerpo entero.

No me apetece mucho salir de casa.

A las dos de la mañana hace por lo menos dos horas que duermo. Fines de semana incluidos.

Casi un año sin fumar.

8,5 kilos de masa corporal añadida que actúan como una capa de grasa que tiene el súperpoder de hacerte invisible.

Y un aburrimiento supino.

Estos últimos meses he estado “concentrada en mi carrera”.

Hasta la semana pasada.


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La semana pasada decidí que ya estaba harta de aburrirme.

En paralelo también pensé que llevaba 3 meses SIN y que a ese ritmo de inapetencia y desinterés en el género masculino iba a pasar un par de años de NÁ. Dos reflexiones más tarde llegué a la conclusión que no podía ser sano no tener deseo sexual: es contra-evolutivo. Anti-natura. Un ego suicidio. La no-vida.
Seguí por ese camino mental y llegué a un punto esclarecedor, una nueva vía, algo que Fellini ya nos había enseñado películas ah. Que comer da hambre. Dormir da sueño. Follar da ganas de más sexo.

También estos últimos meses he reflexionado sobre estar delgado. En la mierda de comida que hay. En la tendencia que tenemos (tengo) al todo fácil y rápido. Mucha gente delgada que conozco es gente que piensa lo que come. Que tiene energía. Que se respetan. Mastican despacio y tienen moderación con los alimentos.

Ese masticar despacio y esa moderación me llevó a pensar en la ansia. ¿cómo coño masticar despacio si tienes ansia? Por culpa del ansia he bebido, fumado y comido sin control toda mi vida: para llenar ese hueco infernal que parece que te chupe hacia dentro.

Y entonces caí en la solución a todos mis problemas. El camino de vuelta a mis tejanos. El remedio para no implosionar. El antídoto definitivo para la apatía vital.

La panacea.

Chán, chán..

Sudar.

Sí, sudar.

Hacer deporte.

Adelgazar, vaya.

Pura termodinámica. Matemáticas de las de primero, sumas y restas.

En resumidas cuentas si estás gorda es por que quieres. Y si no follas es porque quieres.

Se acabó mirar la vida desde el sofá.

¡Adiós capa de invisibilidad!

¡Hola lujuria!

En el siguiente capítulo de La Bridget Jones de la Movida: “Manos a la obra. De ballena azul a manatí”.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Las braguitas del mes: domingueando




Me chiflan los domingos. Son mi día. Me gusta levantarme no muy pronto pero tampoco tarde, sobre las once. Leer algún artículo del magazine del País, retozar en la cama sola, beber zumo de naranja, luego cerveza si tengo partenaire, y comer algo pequeño y bueno. Y música! En el 2008-2009 los vecinos del piso verde pudieron disfrutar del "efecto Al Green" tanto, que creo que desgasté el disco.
Después de la lectura, vienen los besos, luego algo de comer y quizá, por la tarde, una sesión de cine; en casa, por supuesto.

Post “New Age”


Llevo días, que digo, semanas, pensando en terminar un post sobre lo jodido que está todo, que Barcelona da mucho asco, que aquí no hay futuro, sólo quizá si eres catalán de pura cepa, sino, te has de resignar a trabajos de mierda, de auxiliar, de “corre ve y dile” y en el poco rato libre que te quede, a soñar, no mucho, no muy alto, porque el hostión al despertar, duele. Se iba a titular “Get a life in Carcelona”. “Carcelona” por los sueldos que hay hoy en día, que son lo justo para que puedas comer carne 1 vez a la semana, birras tres, quizá algún taxi pero de ningún modo, emigrar.

El siguiente post mental iba sobre las anestesias del siglo XXI. Rayos catódicos en forma de ficción, telerealidad, radio-tertúlias, azúcar a todas horas, algo de vino, mucha cerveza, alguna gilipollez para leer, linchamiento de marcianos, redes sociales e Internet, mucha Internet. Total, para pasar el día.

No he escrito ninguno de los dos porque he estado pensando, durmiendo y comiendo chocolate en forma de Maltesers para desayunar, comer y cenar. Dos meses. Enteros.

Cuatro kilos, el haber recobrado la habilidad para dormir 12 horas seguidas y que la idea de ducharme me parezca equivalente a ir al gimnasio dispararon las alertas. Pensé “estoy deprimida”. Pero no me sentía triste, ni melancólica. Mis visitas a la una del mediodía a la biblioteca del barrio y la lectura del National Geographic con los viejecitos del lugar me sentaban bien, no mal, así, al menos, salía de casa. La situación era distinta: no estaba triste porque no “estaba”. Ni triste, ni contenta, ni nada. No sentía nada. Nada de nada. Pensé otra vez “bueno, mi cuerpo es sabio, déjemosle que haga lo que quiera”. Y nada, otra semana reduciendo la actividad física al nivel de una ameba.

Así que me fui a la psiquiatra, más que nada porque tenía visita de rutina para dejar la medicación y pensé (de nuevo) en aprovechar a comentárselo a ver qué opinaba ella.

Pues bien, resumiré la hora con 3 frases que me han cambiado la vida este mes:

La primera fue: VÁYASE A LA MIERDA.

La segunda: DEJE DE PENSAR Y VIVA DE UNA VEZ, COÑO.

Y la tercera: ESCOJA, Y SI SE EQUIVOCA, SE JODE, COMO TODO EL MUNDO. DEJE DE ESPERAR EL IDEAL. EL IDEAL NO EXISTE.

Así, de usted y con los tacos.

Me fui de allí pensando que no volvería y que qué maneras. Pero su discurso estaba ya bien inoculado en mi cerebro. Joder, tenía razón. Tanta queja, tanto amebismo, tanta anestesia intravenosa y en forma de post porque estaba muerta de miedo. Aterrorizada por vivir. Por la posibilidad que tenía de escoger una vida, la que quisiera. Pasar de todo era lo mismo que intentar controlarlo todo. Rechazar trabajos u hombres al tuntún a veces era idiota, era por agarrar un ideal imaginario e INEXISTENTE. Buf. Tenía que ecoger. Tengo que decidir. Y mover el culo. Otra vez desde el principio. Me siento como si tuviese que aprender a ir en bici ahora, con 33. De peque aprendes sin darte ni cuenta y ahora, con el arroz pasadísimo y haciendo el crío de nuevo. ¡Mierda!

Conclusión: Get a life, la que te de la gana, pero date cuenta que la estás escogiendo y que es la tuya. Si quieres pasártela en el sofá viendo ficción, guay. Quieres tener una familia, guay también. Ser cantante, bombero, astronauta, peluquera, analista o lo que te de la gana, fenomenal. Haz lo que quieras, pero sobretodo haz algo que te haga vibrar. Algo que te permita ser independiente económicamente. Algo AHORA. Coge lo que tengas y quiérelo, un amigo, un gato, una afición, una manía. Es tuyo, forma parte de tu vida.

Si duermes 12 horas y no sales de casa, te lo digo, yo lo he hecho, estás siendo infantil y aún peor: COBARDE.

sábado, 29 de enero de 2011

Stephen, The King


Desde que estoy en paro me da palo todo.

Porque vivo con alguien que sino, ni me ducharía.

Que nadie se lleve a engaño o sufra por mi: no, no estoy deprimida. Ni desesperada. Ni me aburro. Estoy como esas parejas modernas que no usan ningún método anti-conceptivo y dicen eso de: "si viene bien, pero tampoco lo buscamos". Pues eso. Si me llaman para un curro, guay, pero sino, yo no voy a estar enviando currículums a nadie.

Con la pereza pegada al cerebro casi se me olvida que hace un par de años me dio por emprender la carrera de escritora en ciernes. Me di de plazo 10 años para publicar y me propuse aprender y practicar al máximo. Entre mis asignaturas inventadas tengo el leer manuales de escritura creativa. Y después de más de dos docenas de ellos tengo el placer de presentar el mejor que he leído hasta la fecha:

“Mientras escribo” de Stephen King.

sí, sí, de Stephen-King.

Me da que si algún día publico, será como mucho en el Cosmopolitan. Ahora bien, fijo que me leen miles de lectoras encandiladas que ansiosas, comprarán el siguiente número en busca de más tonterías mías. Porque mis chorradas son 100% verdad. Como las del bueno de Stephen. Supongo que por eso me voy corriendo a leer Carrie y dudo que ni cobrando, me leyera el del último o penúltimo premio Nobel, que por cierto, ¿quién coño es?

El tipo se marca el manual más divertido, adictivo y práctico que ahora mismo existe. Sí, es cierto que los hay con más poética, como el de Ray Bradbury, o encaminados a desatascarte, como el de Julia Cameron, pero este es diferente, porque es útil.

La primera parte va sobre su vida. Una infancia dura y pobre de las de verdad y muchas ganas de hacer algo divertido marcan a un joven Stephen King empeñado en leer ciencia ficción chunga e imitarla. Viene a decir que es vital la práctica y pasártelo bien. Y que oye, para gustos, colores.

La segunda parte la dedica a dar consejos con nombre y apellidos, tan buenos como que por favor, escribas tal como eres tú, con tus palabras, que no te enrolles, que dejes la parte de imaginación que corresponde al lector intacta, es de él no tuya, que no uses adverbios acabados en mente, ni la voz pasiva, que no te drogues y que dejes descansar la primera versión mínimo 6 semanas en un cajón. Para el éxito total da una fórmula: 2ª versión= 1ªversión - 10%.

Da otros consejos que son obvios si ya escribes, pero por si las moscas te los apunto: ten un sitio para escribir sin interrupciones, márcate una rutina de x horas al día y que pases olímpicamente de los cursillos de escritura creativa, que son un pasto de bloqueo creativo.

En la tercera y última parte, explica el accidente que tuvo en 1999. Un desgraciado de la yanquilandia profunda lo atropelló y le rompió la pierna por nueve sitios. La cadera. Cuatro costillas y la rótula de la otra pierna. Casi no lo cuenta. Y es que esto es la vida, y no un ensayo general como decía Wilde. Estás tan ahí en la narración que yo, casi lloro.

Su libro me ha gustado por lo útil pero sobretodo por el retrato que hace de él mismo. Llano y sincero. Transparente. Con sus cosas buenas y sus cosas malas. Tan cercano resulta que dan ganas de llamarlo al acabar el libro y quedar con él para hacer unas birras.

Así que muchas gracias Stephen King. Por dejarme meter en tu vida y hacerme pasar un día estupendo. Gracias también por compartir lo que sabes y explicármelo de un modo tan ameno. Te deseo lo mejor y lo dicho, te debo unas copas.



Otros libros manuales que molan (pero no tanto como este):

Zen en el arte de escribir, de Ray Bradbury

El camino del artista, de Julia Cameron

Por cierto, el "Mientras Escribo" está descatalogado, pero se puede conseguir vía iberlibro.com de Argentina a un precio muy razonable.


domingo, 16 de enero de 2011

Cosas que pasan a partir de los 30


Esto son verdades objetivas, y quién lo niegue, no tiene aún 30 años.

Los 30 no son los nuevos 20. Ni ahora viene lo mejor. A los 30 se acabó el plazo para estar perdido. Hacer el vago. Vivir del cuento. La politoxicomanía tres días a la semana y perder el tiempo sin que sepa mal. Ya no cuela. A partir de los 30 eres un looser si haces eso.

En breve dirás adiós al tabaco. A los porros y al zumo de fruta barato. Es un cambio interior pero sobretodo, físico: tendrás tus primeros lumbagos, un nuevo michelín que ya no te abandonará y un aumento de dioptrías. Dejarás de salir por las noches, y no por dinero, ni madurez ni aburrimiento, no, por dolor del bueno. Lo que antes era un ligero dolor de cabeza al mezclar vino y gin tónic, dará paso a una resaca infernal. Beber una copa de más o mezclar guarradas de marca blanca será equivalente de un dolor de cabeza tan agudo que desearás que te la amputen. Parpadear o respirar será un suplicio durante 12 horas si osas emular a tu yo nocturno en sus mejores épocas.

También se acabó la nicotina. A partir de los 30 sabes que llevas más tiempo inhalando humo que oxígeno. Es el punto de no retorno y hay que escoger un lado de la balanza: ¿cáncer a los 50 o abuelillo que juega al golf hasta los 80? Los dientes negros, las manos amarillas y el aliento a cloaca harán el resto del peso para el balance definitivo.

Pero no todo son malas noticias. A los 30 se folla más. Y mejor. El número de solteras es alarmante, y a esa edad las manías, y sobretodo, el listón, son nulos. Si eres hombre, te pondrás las botas. Si eres mujer, también. Por fin aguantarás mucho, y no temerás en pedir, gemir o repetir. Adiós al pánico escénico. Hola al multiorgasmo!

El dinero y el trabajo también están ahora de tu lado. Aleluyah! A ver, no te engañes: si no has triunfado ya, o lo haces en breve u olvídate. Pasarías a ser “un profesional más” que tampoco está mal, por lo menos no has acabado en un super. Los años son sinónimo de experiencia y los jefes no tienen los huevos de ofrecer nada por menos de 1.500€ a un treintañero/a. Tampoco tú podrías aceptar un sueldo inferior ya que el alquiler, el médico del lumbago, el gimnasio y llevar a cenar a tantas mujeres por ahí requiere unos ingresos mínimos.

Disfrutarás de paz interior porque estás más centrado. Y equilibrado. Es normal, tantos años con uno mismo llevan a conocerse mejor, y como bien es sabido, el roce hace el cariño. Así que por una cuestión de habitualidad, nos queremos cada día más y procuramos darnos lo que necesitamos.

A los 30 se esquivan los imbéciles que da gusto. Por el mismo motivo de antes: experiencia y amor propio.

En resumen: hacer la treintena está bien. Es un buen momento para reflexionar, mirar atrás, adelante, y tomar medidas sobre lo que queremos de la vida con energía y buen humor.

Así que celébralo, por todo lo alto además; piensa que al año siguiente, empieza la carrera hacia los 40.



jueves, 30 de diciembre de 2010

Recuento guay en datos del 2010.

Ante todo, ratifico que sé perder el tiempo estupendamente.

2010 es el año que más veces he estado enferma de verdad e imaginariamente. Lo que ha provocado que dejase el trabajo, las drogas y la nicotina. Ahora estoy en paro, sólo tomo café y me subo por las paredes de día mientras sueño que fumo sin parar por las noches.

También, en los últimos meses he vivido en 6 pisos distintos y he dormido, un año más, en innumerables sofás. De estas experiencias concluyo que:

La cama de Isabel es la mejor de este año, del anterior y de los últimos 5. Roble macizo de 2 metros x 2 metros, colchón tipo futón de látex y un 5% de algodón, ropa de cama suave y de colores bonitos, almohadas de pluma de oca y la entrada de una luz indirecta hacen de su dormitorio un sitio sagrado a venerar (por mi al menos).

El puesto para el mejor sofá del 2010 está reñido. En “Can Peligro” tienen uno en forma de L y tacto de toalla rizada que está muy bien. Varandelins tiene otro parecido y con gato cariñoso incorporado. Pero mi padre usa uno feo, feísimo de piel verde botella y de aspecto hortera, que es la hostia. Es arrimarse y caer en coma, así que Primer Premio de Sofá de Castelldefels (morada paterna).

Los compañeros de piso son un género aparte. Mención especial para el Hombre del Comedor, un tipo extraño que habitaba en el hogar de Rubia Preciosa, muy amigo del tipo que sólo se alimenta de papillas o chocapic porque así no ha de cocinar.

“Te lo llevo” es un servicio de mudanzas y arreglos en el hogar compuesta por 5 brasileños jóvenes, cachas y muy simpáticos y un catalán. Sin lugar a dudas, después de varios traslados, la empresa del año.

Descubrimiento alimenticio del año: Turrón de yema y crema de la pastelería Foix. Eso es perfección hecha azúcar y los demás turrones, basura. Un lujo para personas con paladar.

Momento más gremlin: sin lugar a dudas, el post-primavera sound. Relatado en “Las braguitas del mes punk”.

La mejor y peor película del año: difícil. Me he dormido en muchas. Me ha sorprendido gratamente Shutter Island porque puedes dormir en el medio y sigue teniendo coherencia el discurso fílmico. Casi me atrevería a decir que gana.

La canción del año es un descubrimiento reciente, de hace unas horas de hecho. Se trata de una versión de un temazo cantado por La Lupe, ese pedazo de vozarrón cubano que en paz descanse. Pa’ bailarlo, pinchar aquí.

El 2010 también pasa a la historia por ser el primero que tengo marido y esposa. Henry Write y Rubia Preciosa. Si eso no es estar casada, que venga Ratzinger y lo niegue.

A este año que termina, darle las gracias. Ha sido incluso mejor de lo que esperaba. Y me lo dedico a mí, porque empezó increíble y lo terminaré con la cabeza bien alta.

Para el 2011 me pido estallar en éxito. Montármelo de puta madre, que vuelvan las pesetas y que el mundo vaya un poco menos mal.

También quiero viajar mucho, reírme más de todo y besos y abrazos a tutiplén.

Amén & Feliz Año Nuevo.


domingo, 26 de diciembre de 2010

Salto de Fe

Rubia preciosa explicó una de las historias más crueles que he oído sobre el amor infantil.

A los siete años, ella, criatura salvaje que corría feliz por el campo, fue solicitada como novia por un niño de su clase. Pau. Alto, inteligente, guapo, mayor que ella. De 7 años y medio ya. Rubia Preciosa se sintió elevada en el firmamento de las escogidas, ella, cenicienta sucia y proletaria. Un honor y una felicidad indescriptible llenaron su tierno corazón, y sonrojada, le dijo que claro, que sería su novia.

Esa tarde, cuando los mayores les vieron juntos en el patio, recriminaron a Pau por ir con la rara de la escuela. Pau entonces le dijo a R.P. que serían novios en secreto, que al día siguiente cortaría con ella en la hora del recreo, cuando más gente había, pero que le guiñaría un ojo, para que supiese que era falso, que en realidad el suyo era un amor secreto.

Al día siguiente tal como dispuso Pau, cortó con ella en el patio, y cuando ella le guiñó el ojo, le ratificó que no, que iba en serio y que no le hiciese señas extrañas.

Ese fue el primer momento que Rubia Preciosa experimentó la humillación por amor, y la lección, le quedó bien grabada.


Ay, el Amor.

L’amourrrrrrrr… Hacer cucharilla por las noches. Los besos por la mañana. Cogerse de la mano. Acariciar. Que te acaricien. Dar. Recibir. Sentir. Ser. Hacer. Querer. Amar.

17 millones de usuarios en el Badoo esperan encontrar sexo.

349 millones del Meetic, su media naranja.

Seiscientos años de filósofos rompiéndose la cabeza con el tema.

Miles de litros de lágrimas.

Movimientos artísticos.

Novelas.

Películas.

Miles de euros gastados en celebrar uniones.

El creador de Chocolat Fudge de Ben & Jerry’s, forrado.

Suicidios.

Arrebatos.

Locura.

Prozac.

Nacimientos de nuevos seres.

¿Por qué no me enamoro? Se pregunta a veces Rubia Preciosa conmigo delante.

Pues bien, preciosa mía, yo creo que es porque eres una de las personas más lúcidas que conozco. Esto raro del amor es algo así como entrar dentro de una película. De hecho, es como la escena del puente de Indiana Jones y la última cruzada. ¿Te acuerdas? El papá de Indie, Sean Connery, está fatal, a punto de morir, y sólo el cáliz que convierte en inmortal a quién lo bebe puede salvarlo. Indie va a buscarlo, pero para llegar a él tiene que atravesar un precipicio que sólo se puede salvar con fe. Me explico: su padre le ha explicado en el primer acto que sí existe un puente, sólo que no se ve, y que para pasar al otro lado tiene que creer de verdad que existe ese puente. Si hace el intento y no se lo cree, caerá en el abismo. Pues con el amor igual! Hay un puente invisible, y tú quieres pasar al otro lado, te da que hay premio seguro, uno gordo, pero oh, cuidado, para pasar hay que tener fe, mucha fe en la persona que te dice que seguro que no caerás. Tú miras abajo y te estremeces, porque no se ve el final del precipicio. “Está loco”, piensas, y eso te salva de la hostia letal que es tener fe en alguien que ni siquiera te ha pedido que cruces. Pides pruebas de confianza para tener ese acto de altruismo. Normal, estamos hablando de lanzarse al vacío. No hay vuelta atrás en ese salto. Es lógico que te lo pienses dos veces antes de tirarte.

La gente está loca. Y desesperada por no estar sola. Y eso crea mucha confusión con el lenguaje, y autoengaños por la cara. Él dice “son las tres menos cuarto” y ella se tira de cabeza al puente. ¡¡Plafff!! Tres costillas y el ventrículo izquierdo hecho trizas. “Pero si ha dicho que me quiere todo el rato, no entiendo nada”. Y al revés también. Da igual que seas pobre, rico, americano o de Vanuatu. El mundo está lleno de extremistas emocionales: Masoquistas. Inconscientes. Inmaduros. Y así nos va, o nos ha ido a algunos durante un tiempo.

Tú, mi amor, estás protegida desde los siete años por la cordura. Y menos mal.

Indiana Jones y la última cruzada.

martes, 21 de diciembre de 2010

En la mina.

*El siguiente post es para Henry Write, que dice que las mujeres no sabemos lo que es haber sido un hombre y haber picado piedra. Cierto, soy una mujer, no un hombre, no sé de vuestras penúrias, pero te digo que algunas, pardillas nosotras, hemos picado mucha, muchísima piedra y que es peor, porque no es nuestro sitio.

La definición del Wikipedia:

Se denomina minero a la persona que se encarga de excavar minas para extraer minerales.

Las principales ocupaciones de un minero incluyen taladrar la roca con picos y palas o utilizando herramientas eléctricas para extraer el mineral, apuntalar los túneles con soportes de madera para impedir su derrumbe, desplegar vías para el transporte de la piedra o cargar el mineral en vagonetas para su transporte al exterior. El trabajo de un minero en el interior de la mina es duro.




La historia:

Corría el año 2007, para ser concretos estamos en la noche del estreno en el Festival de Sitges del Orfanato. Yo llevaba varios días instalada en el pueblecito costero ayudando a ex novio director y a amigo productor a conseguir contactos internacionales para coproducir una película. Esa noche iban a estar muy ocupados saludando a gente, pues venía toda la fauna y flora de la cinematografía catalana, así que desde bien temprano, me mezclé con el gentío a la espera de ver a algún grupo de amigos al que poder unirme sin que se dieran cuenta para ver la proyecciónn. Pronto localicé a uno muy divertido y como quién no quiere la cosa, me senté a criticar con ellos nosequé. Tomamos algo, vimos la peli, nos colamos en la fiesta que hacían después y con la gracia que da saber que en realidad cuando se acabe todo te esperan para ir a dormir, me reía y disfrutaba de la noche con uno en concreto del grupo del amigo divertido.

Uno en Concreto flipó bastante cuando me marché y supongo que por esas cosas del ego masculino y el reto no logrado, estuvo un tiempo enviándome mensajes y bonitos mails para volver a quedar. Quedamos, no porqué me acordase de él si no porque era muy gracioso, y a mi el humor me puede. Recuerdo como si fuese ayer estar en un local y verlo bajar por las escaleras. Se parecía a Alain Delon pero con el pelo un poco más largo. Incluso me giré hacia atrás por que no las tenía todas de que fuese conmigo con quién hubiese quedado ese chico.

Alain Delon 2 era un amor. Me contó que jugaba a basket semi-profesionalmente y que salía de una relación de 10 años. Que se había comprado una casa fuera de Barcelona, en un pueblecito en la montaña y que lo único que ocupaba su corazón por el momento y sin intención de ampliar la plantilla, era su gata, Nina. Tenía ocho mil quinientas barreras para no volver a sufrir y sin embargo se pidió otra copa y me hizo tres chistes más.

La noche se alargó. Mucho. Y a partir del día siguiente los mensajes y los mails se repitieron por decenas a la semana durante atención, 6 meses. Si no le hacía caso, me escribía, me decía cosas dulces y me hacía reír hasta que le invitaba a salir. Entonces ponía cualquier excusa, normalmente el basket (así pasó de ser Alain Delon a ser el Basket). Yo me sentía fatal por el rechazo, pasaba de él y otra vez la misma rueda. Mientras, hacía mi vida, pero el imaginario del imposible era potente en esos entonces, y yo le suponía mil cualidades inventadas e imbatibles que iban por delante de las reales que pudiese tener otro chico que sí quería quedar conmigo en persona. Pero a mi me gustaba el Basket. Era tranquilo, muy divertido y de valores nobles. Y no daba el brazo a torcer.

*****

Llegó un momento que incluso escribía primero yo, y al final, pasaba lo de siempre.

Un día mandé a la mierda al Basket. Él se sorprendió mucho. Y ahí se acabó la tontería.

Hace poco iba con mi hermana a comer por el centro, íbamos leyendo los carteles donde anuncian el menú los restaurantes y al subir la vista de uno de ellos, me encontré de cara al Basket. Me tenía a menos de medio metro y no me reconoció. Eso o es un tremendo actor.

Las conclusiones:

Todos y todas hemos picado piedra, un poco al menos, y hemos estado de los dos lados, de minero y de mina. Yo también he sido mina, me acuerdo una vez que se enamoró de mi el chico del videoclub de delante de casa en Austrailia. Pasé de no tener nada, a televisor enorme, vhs o dvd, no recuerdo con qué veíamos las pelis en esa época, un pase all can you see más invitaciones a fiestas, de todo… incluso quería presentarme a sus padres. Es agradable que te alimenten el ego pero muy feo dar falsas esperanzas. Las cosas claras por favor, que hay mucho por disfrutar y pocas ganas de perder el tiempo.

Como direcciones vitales en este campo, tengo 3:

De Rubia Preciosa-> ella incorpora a su quehacer sentimental responder según el deseo de su objetivo. Le pone gustar. Se alimenta del deseo. Y a mi me parece muy sano.

De un libro sobre relaciones entre hombres y mujeres-> explican que las relaciones, también las de amistad, deben ser vistas como un partido de algún deporte. Has de tener presente siempre el marcador, porque si sumas muchos puntos, vas a esperar lo mismo, así que hay que ir despacio, dejando que se equilibre el resultado. Que no hay puntos por el otro bando, pues cambio de jugador.

Propia-> yo procuro estar atenta a quién me pide jugar conmigo.

Y repito por enésima vez: Solomillo – Quieto, muy quieto - Escaparate.

Bibliografía recomendada.

*El efecto groupie o de alimenta-egos está muy bien explicado en este capítulo de How I Met Your Mother (sitcom yanqui de la CBS)-> Temporada 5, capítulo 16 "El Anzuelo"

*Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Cosas que nunca pensé que comería y que ahora alucino que haya pasado tantos años sin ellas.


Este podría ser un post sobre sexo. Pero no. Va sobre comida.


Mi vida se ha regido por el blanco o el negro. Por el todo o nada. Por el amor más exagerado o la indiferencia absoluta. Y con la comida, claro, no iba a ser menos. El tener dos personas contrarias dentro de una misma despista mucho a los conocidos. Un realizador con el que haya trabajado en época de nervios, delgadez y descontrol me recordará como alguien capaz de pasar dos días con un conglomerado de crispis de chocolate y varias cervezas como único sustento. Otro con el que hayamos compartido una producción más tranquila, sabrá cómo me las gasto en los restaurantes. Conozco los platos, los chefs, las escuelas de cocina de la zona y hasta puedo describir los diferentes matices de un plato del Noti. Y eso que fumo y dicen que la nicotina atrofia el gusto, además del olfato. Bueno, quizás he exagerado un poco, pero vamos, por ahí va. Soy tan repelente con la comida que de pequeña me llevaba una pasta concreta si iba a pasar el fin de semana a casa de una amiga por si su madre hacía sopa. Pero eso tiene tanta miga que merece una explicación aparte. Ahora bien, también podría comerme a un compañero sin problemas en caso de accidente aéreo rollo Viven.

Lo único que no me gusta es el queso. Me encanta su textura, a nivel visual, la delicadeza con que se come, que en Francia los adoren, que la pizza sea quizás, la comida más cool y romántica sobre la faz de la tierra, la sencillez perfecta de un sandwitch bikini y la nata, tan sexy. Pero no puedo con su olor, y eso me ha hecho rechazar otros alimentos que guarden cualquier parecido con los lácteos durante décadas.

Por suerte, hubo tres momentos clave en mi vida, que por casualidad, como en los grandes descubrimientos, abrieron las puertas de mi estrecho cerebro.

1.- El primer descubrimiento vital sucedió en una playa de Formentera hace 5 años. En esos entonces estaba con la única persona suficientemente interesada en los misterios del mundo como para ser mi pareja, y lo único que había para comer a muchos kilómetros a la redonda, eran bocadillos de aguacate. Por desgracia nací con hambre, mucha hambre, así que sólo le costó un par de horas convencerme que eso verde era una hortaliza y que aunque de aspecto cremoso, no contenía ningún lácteo. Todavía no sé si me alegro o no del hallazgo. Dios. El aguacate. La perfección hecha ¿verdura? ¿fruta? Qué más da. El caso es que crece en árboles, es natural, es suave, se deshace en la boca y combina con todo.

El aguacate desde entonces ha pasado a ser mi top one en hortalizas.*

2.- Años más tarde, a mis 30, vino a Barcelona una buena amiga que había vivido mucho tiempo en Francia. Su paladar, digno de mi confianza, me hizo probar su plato preferido. Y cómo no iba a hacerlo, después de ir al Mercado de la Boquería, hablar con los tenderos, llamar a un amigo cocinero francés y que preparase lo que iba a desterrar, para siempre, al chocolate consolador. El foie. Fuuuuuuuá. Otra sorpresa y otra bofetada a mis prejuicios imaginarios sobre los alimentos con aspecto cremoso o blanditos, susceptibles de contener lácteos. El foie es… es... es lo más. Huele único, como el perfume a puta de lujo francesa que usa Rubia Preciosa en su habitación. Sabe a algo por lo que merece muy en serio estar viva. Y compartirlo es erótico, aunque no sé si los otros comensales experimentan un placer parecido porque estoy muy concentrada en lo que siento yo.

Lo malo del foie es que engancha. Lo bueno es que las reuniones de trabajo con Cicatriz que son semanales y constan de foie con vino, no se las salta ni dios.

A día de hoy, también he de decir, que Rubia Preciosa y yo estamos a un paso de ir directas al infierno de los patos.

3.- El último descubrimiento fue hace nada, apenas un mes. Trabajando por amor al arte en un proyecto de cine, mi buena acción fue recompensada en forma de cuarenta y dos kilos de puro talento a sumar en mis equipos de rodaje. Descubrir y fichar cracks, me encanta.

Super Ayudante de Dirección es la mesura hecha mujer. Es coherente con sus principios y entre ellos están el ser perfecta en su trabajo y comer de manera sana. Sanísima y vegetariana estricta además. Mi instinto explorador hizo que mantuviese a raya las críticas por estar tan delgada o por no emborracharse y un día, la invité a cenar a su sitio preferido. Por agradecimiento y porque quería sentir ese equilibrio dentro de mí. Me llevó a un sitio que se llamaba "l'Hortet”, traducido, "La huertecilla". Situado en el centro canalla de la ciudad tenía un servicio y un público femenino de aspecto medio lesbiana, medio recepcionista, medio soy de pueblo. Después de tres cuartos de hora, me decanté por un plato de verduras ecológicas con fideos de nosedónde y tofu. No era mi primer encuentro con el tema tofu. Lo había visto flotar , molestando, en la sopa miso. Sabía a lo que me enfrentaba: cuadraditos blancos, blanditos, y llamados (por algo sería) el queso japonés. Pues nada, pensé, lo aparto y listos.

- Tienes que probarlo. Es blablabla y lleva blablabla. Te juro que no sabe a queso. Es soja concentrada.

Uf. Venga, vamos allá. Si ella lo dice, yo lo pruebo.

Y el local de lesbianas recepcionistas de pueblo cambió. Era un local de sabias. El tofu ahumado de las verduras era salud y ellas sus acólitas. Nunca una comida me sentó tan bien.

Cada vez que descubro algo nuevo que me entusiasma pienso en todo lo que todavía me queda por conocer y me alegra mucho. Me voy feliz a dormir. Mucho más que cuando aprendo algo nuevo sobre mi MacBook.


*sé que el aguacate es una fruta. Era una licencia "artística".









domingo, 28 de noviembre de 2010

La niña vs. la mujer

Una noche escuché a una chica preguntar lo siguiente al grupo de chicos que había en el comedor:

Imaginad que llegais a vuestro hotel, es tarde, como las dos de la mañana, vais al bar a hacer la última copa y al pedir, os dais cuenta que hay una chica sollozando en la otra punta de la barra. Os acercais para ver si está bien y resulta que es Natalie Portman. Está muy disgustada porque ha discutido con su novio. Os explica todo el asunto y lo harta que está mientras se seca las lágrimas. Está adorable. Con su diadema azul cielo y su lacito a juego de la camisa abrochado a la altura del cuello.

Antes de terminar la copa se encuentra mucho mejor. Justo la llaman por teléfono. Es él. Os pide que la espereis, que quiere seguir hablando con vosotros después y sale del bar para atender la llamada.

Os giráis para pedir una segunda bebida cuando ois al otro lado de la barra a una rubia hacerle un chiste genial al camarero. Levantais la copa, brindando por tan agudo comentario y la rubia os devuelve el saludo y os pregunta el nombre. Es Scarlett Johansson. Pasan los 15 minutos más divertidos del año. No sólo es divertida, es super sexy, genial y está un poco borracha.

Natalie Portman vuelve al bar con una media sonrisa y haciendos morritos. El barman anuncia que cierra pero que tienes un minibar en condiciones en la habitación.

¿A cual invitas a tomar algo?

Siglos más tarde estrenaron “500 días juntos”, una peli donde la prota es Zooey Deschanel, un ángel delicado, frágil, grácil, hasta podríamos decir que vintage… la quintaesencia de la feminidad juvenil, pura, pícara pero intachable. Más bien, intocable. Una figura añiñada fabricada al milímetro para enamorar.

Recuerdo el cabreo general por parte de las féminas en el cine. En ese momento pensé que era envidia, a mi la chica me parecía que estaba perfecta en el papel de “sopla gaitas qué misteriosa y especial soy”. Aparqué el tema y me quedé con la maravilla de montaje y guión de la peli en la cabeza.

Hasta ahora.

Me viene de nuevo a la cabeza después de oír a un amigo con el que quería ser más que amigos en esos entonces, decir “Zooey Deschanel es mi novia”. En ese momento, la broma, me hizo gracia. Dos horas de reflexión más tarde, me hizo menos.

A ver, analicemos:

¿Tu ideal de mujer es una chica que se viste de monja mod y hace caritas y videoclips de niña buena de 13 años?

¿Una princesita a tonos pasteles que entona cancioncitas pop ideales para preparar el desayuno?

¿Una niña con medias hasta la rodilla adorable de mirar y que te hace dudar si estaría bien o no insistir para quitárselas?

Sólo le falta la cruz.

De niña no tiene nada. Ese tipo de mujer sabe jugar a los espejismos y la manipulación mejor que Maquiavelo. Sabe que no es muy guapa, así que expone una postal perfecta para mirar en plano general. Conoce el poder del silencio y cual es su tipo de víctima. Y yo me pregunto, y me froto las manos, qué hará y qué pintas llevará cuando tenga 40. E incluso menos, con 35.

Me quedo con Scarlett. Vamos, de lejos. Ella es curvosa. Sensual. Tímida. Sensible. Menos producida. Que en un plano corto se la ve vibrar, para bien o para mal. Que le gusta el rock y canta cancioncitas de las de bailar mientras te desnudas para ir a la ducha. Ella también tiene una niña dentro, pero es una mujer.

Scarrrrrrrrrrrlett ....guapa! Aquí vídeoclip con Pete Yorn.

y fotos.







pd.- No por casualidad Natalie Portman hizo Closer justo cuando su foto nos hacía bostezar más que un lunes.


pd.2.- Todo el rollo de la deschanel y sus lazos me hace pensar en el puritanismo y la adolescencia alargada in eternum de la sociedad desarrollada del primer mundo. Pero como es más de lo mismo, ahí lo dejo.