cuando llega el fatídico momento de irme a dormir, todavía hoy imagino que llamo a tu interfono. Y que tu me abres sin preguntar nada. Me enrosco en una esquina de tu cama, debajo de las sábanas y el nórdico, como si fuese un animal. Y el olor que me envuelve, tan familiar, consigue que pueda dormir profundamente, por fin, más de tres horas.
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3 comentarios:
Igual hay que cambiar la pelicula de la imaginación o, directamente, regresar al interfono y repetir la ecuación, aunque me temo que es entrar de nuevo en un bucle sin fin y, a la larga provoca el desasosiego que desprenden tus palabras en este post.
¿Qué tal salir una noche sin rumbo ni cita previa y arriesgar un poco? A lo mejor el aire fresco te sorprende y te devuelve la sonrisa, y la posibilidad de dormir más de tres horas seguidas. No sé, solo era una idea.
Besos y buen finde
Jo ¡es ficción! ni tengo insomnio, ni hay nadie con un interfono familiar.
Es un día triste, hecho palabras.
Pero gracias por tus sabios consejos. Las noches sin rumbo ni cita previa, arriesgando un poco, se me dan de miedo.
besos!
Tanto da: la realidad traspasa la ficción y esta la engulle de nuevo y te la devuelve con más luz que sombra o viceversa, según se tercie,jajaja
Te envío un capazo de risas por DHL blogeriano a ver si se zampan tu tristeza.
Es viernes, la noche es joven, la temperatura estupenda para lucir piernaca y un buen escote.
No te quedes en casa. Ya verás como encuentras alegría...y te pone, jajaja
besitos
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