jueves, 14 de enero de 2010

Pintalabios y tacones

En mi familia nadie me enseñó a ser mujer. Mi madre era amante del chándal y de la limpieza, cualidades que no he heredado. Mi padre todavía me mira raro y con mi hermana, hace bastante poco que hemos empezado a congeniar. Así que he ido muy despistada toda mi vida. Sin saber muy bien cuál era mi poder y qué significaba ser femenina. De hecho, pasé años pensando que era más bien marimacho, porque odiaba ir de compras y lo que me gustaba era leer y beber cerveza.

Lo importante en mi casa era estudiar, tener una carrera y ser una persona de éxito cultivada.

Hasta que llegó un día, en el que un hombre guapo y con mucha paciencia, se enamoró locamente de mí, y yo de él, y me hizo descubrir cuales eran mis encantos. También me llevó de compras.

Con mi edad y experiencia, me atrevo a afirmar que el exterior es también muy importante. Y lo digo por si hay alguna despistada, como era yo, que no lo sepa aún. No voy a entrar en tópicos feministas, ni sobre la igualdad, porque hombres y mujeres somos diferentes. Tener derecho a estudiar y a cobrar lo mismo me parece obvio. Pero si quieres sacarle partido al hecho de ser una hembra, apunta:

Los hombres son básicamente visuales. Con esto quiero decir que lo que más les llama la atención son los estímulos que les entran por los ojos. Lo que más nos diferencia de ellos físicamente y que se puede ver, son las tetas y la relación cadera/cintura. Así que procura que se den cuenta, a tu manera, de ello.

No hay mujeres feas. Hay mujeres poco arregladas, o sin actitud.

Los kilos de más son mentales. Sólo a ti te importan.

Sé tú misma. Si no te gusta pintarte, no lo hagas, ya atraerás a chicos que les guste el look natural.

Cuídate. Porque sube tanto o más el ánimo unos piropos diarios o ligar desenfrenadamente el fin de semana que un aumento de sueldo.

Piensa en la seducción. O mejor, siéntela. Un hombre delante de una mujer que se cree atractiva, se vuelve débil. Disfruta el sentirte deseada. Entra en el juego de una vez. Al fin y al cabo, de eso va lo más básico de la vida.

Y por último, haz la prueba de los tacones y el pintalabios. El día que te de la gana, te pintas los labios y te pones unos tacones, da igual la longitud. Lo importante es que vayas cómoda, y sobretodo que hagan clac-clac-clac-clac al caminar. Incluso funciona por separado: sólo tacones o sólo pintalabios. Nada más. Pelo limpio y una sonrisa. Y luego ya me dices si te haces feminista o femenina.

2 comentarios:

Henry Write dijo...

lo probaré...! ;)

Tra-la-lá dijo...

El mejor fin de post que he leído! ea!